Hola..

Sé que a veces me comporto fatal.. No prestes atención a esos detalles.

lunes, 3 de enero de 2011

Independencia, ¿Qué pasó?

Mil disculpas por no escribir antes, pero desde el día que me fui de mi casa me tocó buscar empleo, y afortunadamente empecé a los dos días de irme, y desde ese momento no he parado hasta antes de fin de año. Por lo tanto, siento que merecen una actualización de los hechos que se han venido presentando en mi vida, la cual he venido compartiendo con ustedes durante estos años.

Pues bueno, convivir con mi padre ha sido una experiencia muy divertida. Ha sido su oportunidad de recuperar a su hija "a tiempo completo" luego de diez años de separación. Primero, tenía una camita aparte para mi, pero era tan incómoda que simplemente una noche agarré y le dije: "¿Sabes qué? Más claro, dame chance." Su cama es mas grande, así que se hizo a un lado y me apoderé de la mitad de la cama y una almohada.

Los primeros días no llamaba a mi madre, pero una mañana desperté escuchando su canción favorita y ahí pensé que era necesario hablar con ella a pesar de todo. Aunque, como se imaginarán, no fue necesario. Ella me llamó ese mismo día. Se portó fría, un poco rara, y yo peor. Así fueron pasando los días.. Con la mente ocupada entre mis nuevas responsabilidades y mi crisis familiar.

Mi padre me llevaba el desayuno a la cama, le tocó comprarme toallas sanitarias un día porque me olvidé de comprarlas yo misma, planchaba mi ropa si estaba muy arrugada, y cosas así. Pobre, tener que lidiar con su hija, una perfecta vaga princesa. Y mi tía retándome por dormir en los muebles de la sala "porque son muy caros, etc, etc, etc.." Todo en relativa calma, porque un amigo me ayudó a adecentar la computadora en esa casa, así que nunca pasé incomunicada.

Todo en "orden", hasta que una noche, mientras iba en taxi hacia la casa de mi papá, algo me dijo que vaya donde mi mamá. Le dije al taxista que vaya donde ella mejor. Al llegar, me la encontré justo llegando a la casa, a la vez. Me preguntó: "¿Qué haces aquí?" y le respondí: "Vine a verte."; luego de lo cual subimos, entramos, y como estaba solo ella, busqué la manera para que se sentara al lado mío. Apliqué el viejo truco de poner comida en medio y lo logré.

Le dije que mi partida no fue culpa suya, que al contrario, esa discusión ocasionó que reaccione y recuerde que tengo muchas cosas por hacer, y la seguridad de tener una casa y comida me hacían alejar de mis ideales para convertirme en una criatura sedentaria, sin futuro. Acto seguido, le hice leer mi post anterior, sin omisiones de ningún tipo. Mientras ella leía, salí al balcón y me fume 3 cigarrillos de corrido. Uno tras otro. Estaba demasiado nerviosa. Cuando al rato volví a levantar la mirada para verla, noté que ya no estaba en la computadora.

Corrí a buscarla, estaba en el baño. No lloró. Entró a su cuarto, empezó a doblar ropa y empezó a hablarme de su pasado, su juventud sin figura paterna y que quizás por eso ella tiene tantos problemas para relacionarse con las personas. Me habló sobre el odio que la familia de mi padre sentía hacia ella, asunto del cual nunca estuve consciente. Por primera vez en nuestras vidas nos sinceramos y hablamos entre dos mujeres adultas. Respetó mi decisión de independencia, y dijo que resulté ser más consciente y fuerte que el resto de la familia. Recién ese día se enteró de que yo escribo, entre otras cosas que leyó en ese post. Me preguntó si era cierto todo lo que estaba escrito ahí, y le dije que sí. Fue gracioso que preguntara por mi primer ex novio y si en serio tenía dinero.. Tonta.

Luego, su inquietud fue que creyó que me quedaría con mi padre a vivir. Le dije que tampoco me quedaré con él, pero que eso es algo que el deberá escuchar de mi y no por ella. Pedí confidencia absoluta con ese asunto, y por primera vez en la vida, cumplió con ella. Estaba triste porque me dijo que el sueño de toda madre es que su hija debe salir de casa vestida de blanco lista para ir al altar, y le dije que mi necesidad de espacio propio no tiene nada que ver con eso. Me insinuó que viviría "la vida loca", a lo cual le dije que no le queda de otra que confiar en mi criterio.

Mi padre, por su lado, estaba pensando en comprar un departamento para irnos juntos, y armando miles de planes para los dos, y mi hermano menor en caso de que se separase de mi cuñada. Me costó muchos días hallar la manera de hacerle saber mi decisión sin romperle el corazón, y lo hice de la manera más sutil del mundo. Aprovechamos el cumpleaños de mi mamá (salimos a comer juntos, TODOS, padre y cuñada incluidos), y al regreso nos tocó parar para inflar una llanta del auto de mi cuñada, y me contó que tal vez le salga trabajo fuera de la ciudad, por lo que solo pasaría los fines de semana aquí. Ahí le dije que iría donde mi mamá o viviría por mi cuenta, y que lo visitaría cuando esté aquí porque no me quedaría sola con mi tía jamás de los jamases. Todo encajó. 

No herí a nadie, todos actuamos como adultos y gané sus respetos. Entendieron que aunque muchas veces me porte como una niña, también existe MJ, la mujer con proyectos, sueños y metas. Pero a pesar de todo esto, me percaté que algo aún no era correcto. Decidí pensando solo en mi misma, y no en los demás, lo cual no está mal. Pero nuevamente (y luego de una negativa a una propuesta que hice de manera muy impulsiva, pero con todas las ganas del mundo de que se diera), me tocó replantear prioridades. Así es, una vez más. Esta vez con la cabeza fría y sin mariposas en el estómago. Vi que antes de gastar dinero en mi, debo apoyar a mis padres. Me olvidé que están llenos de deudas por mantener y criar a sus hijos. Mis hermanos y yo. Ellos se han desvivido por darnos lo mejor, y ahora padecen por eso.

Entonces hablé nuevamente con mi madre, y le dije que me quedaré con ellos (sí, con ambos), y en lugar de gastar dinero en arriendo y cosas para mi, primero les apoyaría para salir de deudas, junto con la ayuda de mis hermanos. Ahí me tocó la conversación de adultos con mi hermano menor, el cual aceptó gustoso. Le hice ver sus errores y aciertos, y que abra los ojos, porque tenemos defectos que no notamos y nos complican la convivencia con los demás.

Lamentablemente, con mi otro hermano no he tenido aún la oportunidad de hablar. Está muy resentido por mi manera de actuar y la de mi otro hermano. No sabe ni la cuarta parte de todo lo que estoy dejando en estas líneas. Espero que en estos días tengamos el tiempo para poder explicarle todo y deje de ignorarme en la manera como lo hace. Hasta cierto punto lo entiendo, el tuvo que vivir la tristeza de mi mamá los primeros días y demás.

A raíz de esto, me he vuelto casi nómada. Hay días que paso con mi padre, otros con mi madre, a veces donde amigos, dependiendo de la situación. Pero siempre pensante, evitando gastos innecesarios. Hoy por hoy ya tengo mi propia computadora. Hoy estoy escribiendo de aquí. Pero esto no es un juguete ni capricho mío. Es mi herramienta de trabajo. Y en mi condición de nómada, nada mejor que llevar lo que necesitas contigo donde lo necesites, cuando lo necesites. Básicamente ya está pagada una parte, en esta semana veremos si completo el pago.

Navidad y fin de Año pasamos juntos. Los 5, junto a mi cuñada y su hijo. Ya no se trata de cantidad de tiempo, sino de calidad compartida con cada uno de ellos. Ahora converso con mis padres, ellos conversan entre sí de nuevo. Han cedido con mi cuñada, lo cual ha sido simplemente maravilloso. Las cosas han cambiado radicalmente, y no por pretender, ni fingir. Solo son reacciones a las cosas que se han venido dando, y han sido para bien. Ahora disfruto mucho conversar con mi mamá cuando me quedo con ella, cuando antes no cruzábamos palabra. Es divertido pelear con mi papá entre dormidos y despiertos por las almohadas o el ventilador. Amo poder retribuirles poco a poco todo lo que me han dado en estos 25 años. Se los agradezco tanto. Aún quedan cosas por concretar, pero tiempo al tiempo, paciencia y mucha fe.

Hoy por hoy realmente siento paz.

Gracias, Dios.

-mj

1 comentario:

  1. feliz año!! y si kedan muchas cosas q vivir... disfrutala a full...bsitos

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