Hola..

Sé que a veces me comporto fatal.. No prestes atención a esos detalles.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El Sucio

Sofía volvió con su antiguo amor. Sí, justo con el peor de todos: el mentiroso, infiel e imprudente. Nadie entiende por qué tomó una decisión tan irracional y estúpida. Pero la respuesta es demasiado obvia para ella: está buscando rellenar el vacío que dejó esa separación tan dolorosa de la única persona que parecía entenderla y apoyarla incondicionalmente. Ha decidido llenarlo con el placer que se había negado a si misma desde hacía años y solo este ser le podía dar. Solo ese hijo de puta es capaz de hacerla perder el control mientras juega a caer rendido a su merced.

El cerebro de Sofía está tan lleno de oxitocina que es como si viviera caminando entre nubes, donde nadie la puede alcanzar. Todos los problemas y tristezas se quedaron anclados allá abajo, en la tierra. Ya nada puede herirla, su corazón no es el mismo de antes. Se volvió inmune a los errores. Él es claramente un error, y ella sabe que puede darle cabida en todos lados, menos en su corazón.


Lo más probable es que él regrese a su vida habitual, con su pareja habitual y sus problemas habituales, pero ella no se amilana por eso. Más bien disfruta hasta el último instante de su compañía y calor, mientras sigue recargando su alma con pasión, desenfreno y libertad para volver a sentir. Él le devolvió el brillo, y ella ahora ha recordado que puede seguir brillando, así no sea a su lado.

viernes, 4 de octubre de 2013

Mi Soledad

La sola idea de saber que se escribía con alguien más que no era yo me enfermaba. ¿Acaso no soy suficiente compañía para él? Siempre he sido una persona sociable, con muchos amigos, mientras él fue reservado. No tiene sentido que busque a otra persona. No me cansaba de decirle que el resto solo son extras en esta historia. Nada más que aderezos para cambiar el matiz de nuestras vidas. Los únicos que siempre importamos fuimos él y yo.

Mi mayor miedo era que desapareciera algún día de mi vida. He pensado en el escenario de que muriera de repente, y mi madre me encontró una noche ahogada en llanto, desesperada por culpa de ese pensamiento. Mi existencia sin él no valdría nada. 

Yo no soy solo “yo”, soy un “nosotros”. Soy un “él y yo”. Nada sucedía si uno de los dos no estaba de acuerdo, salvo una vez en fin de año que estábamos en la playa y me agarró bruscamente de la mano para llevarme a la fuerza de regreso al hotel porque la fiesta había terminado para él, pero yo quise seguir revoloteando por las calles y le pedí que me dejara ir. De ahí siempre fui obediente. ¿Qué sentido tendría mi vida sin alguien que me oriente? Él era mis ojos, era la mitad de mi criterio, era la chispa que encendía mi risa. Podía cantar y hacer ruidos raros a su lado todo el tiempo, y eso para él era lo más normal. Incluso, había veces en que cantábamos lo mismo a la vez, sin pensarlo. Y la gente nos miraba, parecían no comprender como surgió esa química inigualable y especial.

Sin él me vi perdida, sin rumbo, sin sueños. Porque todo se lo llevaría él; nuestros planes de vivir juntos en la playa, donde él aprendería a pescar y conseguiría la comida que yo cocinaría, así como poner un negocio y hacer cientos de viajes alrededor del universo.. pero todo se fue por el caño.



Manuel, hoy que escribo estas líneas, recuerdo todo lo hermoso que alguna vez tuvimos y se echó a perder. Nunca necesité del resto mientras te tuve a ti, qué dolor que sentí al dejarte volar. Pero, al liberarte a ti, nunca pensé que también me liberaría a mí. Jamás vi la carga, siempre fue un placer tenerte a mi lado. Han sido meses dolorosos, de oscuridad e incertidumbre. Pero recordé que aunque vivamos una sola vida, esta se compone de muchas muertes y renacimientos. Morí. Me mataste. Qué herida tan grande dejaste aquí en mi alma. Pero finalmente, logré volver del vacío para ser nuevamente “yo”, a secas. Esto ya no es soledad, esto se llama independencia. Después de todo, tus sueños me pertenecen, así como mis sueños también son tuyos, aunque tal vez no logres comprender eso aún. Amo tu recuerdo, amo nuestra perfección, amo nuestra simpleza… pero no te amo a ti. Ya no eres más que una sombra triste de otros tiempos.