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De vuelta a la vida

..Y cuando veía todo perdido, nació una nueva esperanza. Se encendió una chispa que reavivó estos despojos. Sentí como volvieron a despertar las ganas de vivir, de soñar, de creer, de hacer. Abrí los ojos, salí del sarcófago, puse el rosario que tenía en mis manos a un lado y agarré las manos del niño que invadió mis vestigios. La fuerza de su inocencia iluminó mi rostro como un sol, y esa luz era la que necesitaba para hallar la salida de aquel túnel que parecía interminable y romper con el maleficio que me había tenido atrapada todo este tiempo.
No puedo hablar aún, tengo la garganta muy seca y adolorida por tanto tiempo sin decir lo que siento, así que solo puedo contemplarlo y gritarle con mis ojos: ¡Soy libre! ¡Soy libre! Él no entiende lo que está pasando, y veo confusión en su mirada. No sé cómo llegó a ese lugar, ni por qué se me acercó; pero sé que en su destino estaba marcado cumplir con ese cometido: el de devolverme a la vida.
Me levanto, tomo suavemente con mi mano la cari…

En algún lugar

Yo sé estás sufriendo mucho, pero pronto dejarás de llorar, secarás tus lágrimas y comenzarás a ver la realidad con nuevos ojos, unos más limpios. Poco a poco aterrizarás y podrás entender muchas cosas que tal vez no pudiste o no quisiste antes. 
Te darás cuenta de cuanto te amo y lo sigo haciendo. El tiempo y el espacio no son nada cuando hay un sentimiento tan poderoso de por medio. Ahí está, latente igual que ayer, guardado dentro de su coraza, ansioso por salir y volver a brillar con tanta intensidad como en aquellos días de gloria y felicidad infinita. Estos ojos que hoy te lloran y añoran tanto como siempre. Esta mente que te piensa y te sueña sin parar. 
Amor mío, ¿acaso aún lo sientes? ¿acaso aún me sientes? Busco tu mirada incesantemente en la luna, sería capaz de vender el alma por un abrazo, por un beso más. Solo le ruego a Dios y al universo que devuelvan todo a su lugar y me regresen a mi hogar, que se apiaden de estas palabras y pongan mi alma a dormir nuevamente a tu l…

El niño sin brazos

Esta tarde fui a un control médico. Afortunadamente, estoy bien. Escapé del desastre a tiempo, y aunque fue un proceso largo y doloroso, salí victoriosa, saludable y sin secuelas.
 Mientras esperaba mi turno, vi correr por la sala de espera a un niño que no tenía brazos. Nunca había visto a alguien tan feliz dentro del lugar más triste del mundo. Iba y venía, tomaba agua del bebedero y seguía en su correteo incesante.  Su madre se sentó cerca de mí y me empezó a hacer preguntas sobre el doctor. Amablemente le respondí, porque conozco muy bien esa sensación de ser la persona nueva del lugar, donde no se sabe lo que sucederá.
Al rato, el niño se cansó de dar vueltas y se sentó al lado mío. Vio que estaba utilizando mi teléfono y comenzó una conversación interesante.
      ¾¿A qué juegas?       ¾A nada, solo estoy conversando.       ¾Pensé que estabas jugando. ¿Qué juegos tienes?       ¾Ninguno, los borré.       ¾¿Y tienes fotos?       ¾Sí, eso sí, pero no sé si tenga fotos como para enseñart…

2013 - Muerte y Renacimiento

Si me preguntan por mi 2013, ¿qué podría decirles?
Pues bueno, a resumidas cuentas pasó esto:
Comencé sintiéndome rockstar como siempre, hasta que después de una celebración dentro de una piscina, con un vaso de ron en una mano y un porro en la otra mientras veía el amanecer comenzara una tos imparable en mí, la cual resultó ser una terrible infección a las vías respiratorias que provocó que se me reviente un oído y pierda la audición de manera parcial "temporalmente". Aún me quedo sorda por ratos, pero ya me da lo mismo.
El chiste me costó muchas visitas a muchos médicos y seguir muchos tratamientos. Dos de estos con antibióticos que parecía que iban a acabar con mis males, pero solo eran alivios temporales. La peste no cedía y cada recaída era peor. Sentí que mi cuerpo no daba más, mis defensas claudicaron y en serio llegué a pensar que iba a morir. Tuve que dejar de salir de mi casa por casi tres meses, y hacer un tercer tratamiento extremadamente fuerte para salir adela…

El Sucio

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Sofía volvió con su antiguo amor. Sí, justo con el peor de todos: el mentiroso, infiel e imprudente. Nadie entiende por qué tomó una decisión tan irracional y estúpida. Pero la respuesta es demasiado obvia para ella: está buscando rellenar el vacío que dejó esa separación tan dolorosa de la única persona que parecía entenderla y apoyarla incondicionalmente. Ha decidido llenarlo con el placer que se había negado a si misma desde hacía años y solo este ser le podía dar. Solo ese hijo de puta es capaz de hacerla perder el control mientras juega a caer rendido a su merced.
El cerebro de Sofía está tan lleno de oxitocina que es como si viviera caminando entre nubes, donde nadie la puede alcanzar. Todos los problemas y tristezas se quedaron anclados allá abajo, en la tierra. Ya nada puede herirla, su corazón no es el mismo de antes. Se volvió inmune a los errores. Él es claramente un error, y ella sabe que puede darle cabida en todos lados, menos en su corazón.

Lo más probable es que él regr…

Mi Soledad

La sola idea de saber que se escribía con alguien más que no era yo me enfermaba. ¿Acaso no soy suficiente compañía para él? Siempre he sido una persona sociable, con muchos amigos, mientras él fue reservado. No tiene sentido que busque a otra persona. No me cansaba de decirle que el resto solo son extras en esta historia. Nada más que aderezos para cambiar el matiz de nuestras vidas. Los únicos que siempre importamos fuimos él y yo.
Mi mayor miedo era que desapareciera algún día de mi vida. He pensado en el escenario de que muriera de repente, y mi madre me encontró una noche ahogada en llanto, desesperada por culpa de ese pensamiento. Mi existencia sin él no valdría nada. 
Yo no soy solo “yo”, soy un “nosotros”. Soy un “él y yo”. Nada sucedía si uno de los dos no estaba de acuerdo, salvo una vez en fin de año que estábamos en la playa y me agarró bruscamente de la mano para llevarme a la fuerza de regreso al hotel porque la fiesta había terminado para él, pero yo quise seguir revolote…

Autobiografía

Me llamo María. Nací un viernes de septiembre hace veintisiete años. Siempre fui la más joven del curso. Debí ser zurda pero me entrenaron para ser diestra, tal vez por eso mi letra es ilegible. Mi madre siempre fue la mujer más exigente del mundo, hasta que bajé mi rendimiento adrede, cansada de sentir angustia por complacerla. Aún así, obtuve todos los méritos estudiantiles, “sin querer queriendo”. A veces pienso que ella me dejó tranquila porque prefirió depositar sus esperanzas en mi hermano que ahora es médico igual que ella.
Soy una princesa pirata (y a ratos vampira) retirada del ron y el cigarrillo. Pasé muchos años de excesos y fiesta eterna, hasta que llegó el día en que me cansé también de eso. Me aburro fácilmente, por eso tengo muchos grupos diferentes de amigos. Amo a los hombres pero detesto el machismo, vengo de un hogar donde las mujeres son el eje fundamental de la familia.
He pasado por muchos lugares y muchas vidas. Me han arrancado el corazón en varias ocasiones, …